jueves, enero 25, 2007

Mi piano a veces triste...


A veces es como que quisiera decirme algo, y algunas veces pareciera que sólo quisiera ignorarme y quedarse tapado con la manta de terciopelo negro que le compré desde que en un invierno mientras compartíamos unas notas sueltas y un cenicero del trozo de un tronco sobre él se resfrió y las cuerdas se ponían tan flojas que a cada rato tenía que destaparlo y cumplir con la tediosa tarea de sacar el diapasón y empezar del la 440 hacia adelante y hacia atrás para hacerlo volver a la tonalidad normal sin carraspeos ni trinos raros, pero como que en ciertas ocasiones se daba a la maña y simplemente no hacía caso quedándose mudo, de frío, aburrimiento o quién sabe qué cosa.

Y siento que en algunas oportunidades comparte mis emociones, cuando apuntalo versos mortales y se caen las lágrimas entre las teclas es como si le hiciese una cosquilla y sintiese junto a mí en los momentos de soledad y pena, de añoranza o de perdición vaga en una remota distancia dentro de los pensamientos y se toma en serio las cosas que le digo cuando con la lengua adormecida por el vino tinto las verdaderas cosas que quisiera hacer o tener para sentirme un poco más feliz aunque ya siento que no puedo tener más de lo que he recibido y es mi deber conformarme con las grandes cosas que tengo, pero de todas formas borracho le confieso secretos que a nadie jamás le haría saber, siempre reímos juntos o intentamos volar con alguna mazurka improvisada o de esas buenas y siempre bienvenidas melodías a lo Debussy o de vez en cuando un infaltable claro de luna de Ludwig Van, pero de un momento a otro nos quedamos en silencio y vuelven las rememrbanzas de melancolía pero no de mi parte sino que de él... es como si también saliera a muchos lugares y viviera muchas situaciones de las que se siente disconforme, abusado, traicionado o triste y para botar todo aquello pareciera que quiere triturarme los huesos para sacar una melodía vaga desde alguna parte de mi esqueleto y de esa forma sentirse más liviano o limpio...

Parece que ahora está triste porque ya no me escucha ni quiere que le ponga los dedos encima, y ya va a empezar a soltar la tensión de las cuerdas para llamarme la atención y que lo atienda un rato, pero sé que es una treta, gusta de hacer bromas en tiempos de su pena para levantarse un poco y poder seguir conversando conmigo, que a propósito tiene la enfermiza manía de no dejarme poner lasa partituras en la hendudira de su pecho...

1 Opiniones (link de post):

Cocol dijo...

jeje...buen amigo...no pierda nunca udielos hasta el final de sus dias...ya que alguien asi nunca le sera tan fiel por inerte que sea =P
cuidese
chau